Las pastillas abortivas tales como el misoprostol se receta ampliamente para la prevención y tratamiento de la úlcera gástrica y actualmente se encuentra disponible en más de 80 países en todo el mundo. Actualmente se están llevando a cabo investigaciones para tratar de determinar las estrategias óptimas de dosis y vía de administración. Muchas mujeres, especialmente en países con leyes restrictivas para aborto, intentan terminar un embarazo temprano con pastillas abortivas tales como el misoprostol. Reportes en Latinoamérica sugieren que las mujeres frecuentemente utilizan este tipo de píldoras abortivas, como el misoprostol para inducir un aborto al inicio del embarazo. Sin embargo, debido a la falta de información e instrucciones estandarizadas, las mujeres utilizan el misoprostol en una variedad de formas, con una alta variabilidad en las dosis y etapa del embarazo. Algunos de estos esquemas no son tan efectivos como otros.
En los Estados Unidos, las pastillas abortivas como el misoprostol (nombre comercialmente como Cytotec) ha sido aprobado por la Food and Drug Administration (FDA) solamente para la prevención y tratamiento de las úlceras gástricas. Sin embargo, por más de una década, los clínicos han utilizado este tipo de medicamentos abortivos para otros usos terapéuticos en ginecología y obstetricia incluyendo dilatación cervical (maduración de cérvix), inducción de trabajo de parto y terminaciones de mediados del tercer trimestre.
A la fecha, no existe un protocolo estandarizado para el uso de este tipo de pastillas abortivas como agente abortifaciente único. Investigadores en Latinoamérica y el este de Asia han explorado una variedad de dosis y esquemas de dosificación. En estos momentos, el método requiere de esquemas complicados de dosificación, así como administración, observación y/o valorización clínica.
Una revisión de la literatura más reciente indica que la eficacia de las pastillas abortivas como abortifaciente único varía de acuerdo a la va de administración, la dosis, el esquema de la dosis y la edad gestacional. No existe hasta el momento un consenso en relación a un esquema específico. La mayoría de los estudios se llevan a cabo en diferentes edades gestacionales, tienen tamaño de muestra pequeña, prueban diferentes variantes y muestran una amplia gama de resultados, algunos de los cuales demuestran muy poca eficacia (65%).
En más del 35% de los casos, el aborto con medicamentos no se completa. Para aquellas mujeres que no experimentan un aborto completo, se puede recurrir a la aspiración. Las razones para la aspiración pueden incluir un sangrado prolongado o excesivo o un aborto incompleto (remanentes de tejido fetal en el útero).
Las mujeres con alergia a las prostaglandinas no deben utilizar misoprostol. Mujeres con infecciones uterinas, anemia severa, enfermedad cardiovascular y cerebro vascular, coagulopatías o que actualmente se encuentren bajo terapia con anticoagulantes, y mujeres hipertensas fueron excluidas de los estudios clínicos y por tanto no son candidatas a utilizar las pastillas abortivas. Por otro lado, si se encuentra presente un dispositivo intrauterino (DIU), este se debe retirar antes de que se lleve a cabo la interrupción del embarazo con misoprostol.
En cuanto a su aceptabilidad, algunos efectos secundarios de mayor severidad están asociados con el esquema de pastillas abortivas.
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